Micorrizas – ¿Qué son?

by | Jun 26, 2019

Historia

En primer lugar, el concepto micorrizas proviene de 2 palabras de origen distinto:  

 

  1. Myco – Del inglés “hongo”
  2. Rhiza – Del griego “raíz”

Y se refiere en concreto a la relación de simbiosis entre hongos con las raíces de casi todas las plantas terrestres (cerca del 92% de especies existentes se relacionan con hongos de esta forma).

Las micorrizas existen desde hace muchos años. Según un estudio de historia evolutiva de plantas y simbiosis con micorrizas, el primer tipo de relación que ocurrió fueron las ectomicorrizas, que se remontan hace unos 250 millones de años.

Pero debido a que no fueron estudiadas hasta la década de 1920, se trataba de un campo desconocido. Y luego de estudiadas, el desafío estaba puesto en producirlas, para poder transportarlas a nuevos lugares y evaluar sus efectos a escala agrícola; lo que no ocurrió hasta 1950.

 

 

Fuente: Evolutionary history of mycorrhizal symbioses and global host plant diversity

 

Clasificación

 

Existen 4 tipos importantes de simbiosis categorizadas (según morfología) para las micorrizas:

 

Micorrizas arbusculares: Se relacionan con un 71% de las especies existentes. (Ej: cebollas, paltos, limones, cerezos, pimentón, tomate, entre varias más.)

Ectomicorrizas: Se relacionan con un 2% de las especies existentes. (Ej: Pino, almendro, entre otras.)

Micorrizas ericoides: Se relacionan con un 1.4% de las especies existentes. (Ej: Arándano, rododendro, entre otras.)

Micorrizas orquidoides: Se relacionan con un 10% de las especies existentes. (Ej: Orquídeas, pino, entre otras.)

 

 

 

Simbiosis con las plantas

Aunque cerca de un 8% de especies vegetales no generan ninguna relación simbiótica con hongos en sus raíces, el restante 92% si lo hace (Casi 9 de cada 10 plantas generan micorrizas).

El hongo que se aloja en las raíces genera un “trueque de nutrientes” con la planta, en que la planta le entrega azúcares y el hongo a su vez le entrega a la planta nutrientes (como fósforo, nitrógeno, micronutrientes, entre otros) y agua. Este intercambio se genera dentro de la raíz, pero el hongo por su parte, adquiere los nutrientes desde zonas donde las raíces normalmente no pueden alcanzar; lo que genera un mayor volumen de suelo explorado y un efecto de nutrición mejorado.

 

Efectos positivos

A su vez, se ha evidenciado que, en investigaciones de estrés hídrico, las plantas con micorrizas son capaces de soportar mejor los períodos de escasez y que durante períodos de humedad, es posible aprovechar mejor el agua disponible, debido a que las micorrizas (arbusculares) aumentan la conductividad hidráulica.

 

Por otro lado, es destacable el efecto biocontrolador que ejercen algunas micorrizas arbusculares (como Glomus intraradices, también conocido como Rhizophagus irregularis) contra patógenos que afectan raíces, como Rhizoctonia, Fusarium, Pythium e incluso contra nemátodos endoparásitos (imagen inferior).

En resumen, una planta que posea micorrizas podrá nutrirse mejor (y con ello mejorar el resultado de cosecha), defenderse mejor de los patógenos y resistir mejor los períodos secos. 

(Desliza entre izquierda y derecha)

Control – Raíz de tomate injertado, en suelo con nemátodos.
Humesuelo M+ – Raíz de tomate injertado, tratado con micorrizas, en suelo con memátodos

Referencias

Evolutionary history of mycorrhizal symbioses and global host plant diversity – Mark Brundrett y Leho Tedersoo, 2018

A history of research on arbuscular mycorrhiza – Roger Koide y Barbara Mosse, 2004

Hydraulic Conductivity in Mycorrhisated Prunus Plants – Tataranni et. al., 2012

Suppression of fungal and nematode plant pathogens through arbuscular mycorrhizal fungi – Veresoglou y Rillig, 2011