5 Tecnologías de bajo costo para enfrentar la sequía en un huerto frutal

La producción frutícola nacional, que por muchos años ha tenido un buen crecimiento y desarrollo, se ha visto en mayor riesgo en los últimos años, debido a la sequía que  afecta a una gran parte del país, especialmente a la zona centro y centro-sur, que son de marcada tradición frutícola. 

Las proyecciones por el momento no son muy alentadoras y el futuro es incierto, pero las lluvias deberían llegar tarde o temprano. En el intertanto, los productores debieran apostar por mantener de la mejor manera posible sus producciones y cuidar el agua, ya que si desde ahora se integran soluciones que permitan enfrentar mejor la sequía, en el futuro estaremos mucho mejor preparados para un escenario similar.  Por ello, aquí les compartimos 5 tecnologías  de bajo costo (considerando los beneficios), para enfrentar mejor la sequía.

1. Vigorizantes

Los vigorizantes son compuestos de origen natural o sintético, que al ser aplicados a las plantas, afectan el metabolismo vegetal mediante mecanismos de acción bioquímica que permiten optimizar la transpiración. Estos compuestos tienen bastantes ventajas, pues funcionan en parte como bioestimulante y/o fertilizante orgánico, proporcionando además una protección frente al estrés climático. Un ejemplo son los vigorizantes que incluyen al silicio como ingrediente activo. Estos productos son fáciles de usar ya que pueden aplicarse vía riego o foliar, y luego en la planta se movilizan fácilmente. El silicio, dentro de la planta se transforma en compuestos que son capaces de mejorar el desarrollo estructural y celular de las plantas, lo que permite incrementar progresivamente la capacidad de respuesta al estrés hídrico. 

La inversión en este tipo de productos no es muy alta y los resultados pueden verse al corto plazo, pues la movilidad y asimilación es relativamente rápida en la planta, pudiendo evidenciar mejoras en plazos similares a otros bioestimulantes y fertilizantes de uso convencional.

2. Sensores eléctricos de humedad

Estos dispositivos usan las propiedades eléctricas de las moléculas de agua contenidas en el suelo, para medir parámetros expresables como un determinado contenido de humedad. Antes, el uso de estos equipos estaba limitado a agricultores con mayor nivel de recursos, sin embargo, con los avances de la tecnología este tipo de sensores son año a año más accesibles y existe mayor variedad disponible en el mercado. Un ejemplo de lo anterior son las sondas de capacitancia (FDR), las cuales integran software de seguimiento de parámetros en tiempo real, permitiendo monitorear de forma remota el contenido volumétrico del agua en el suelo a diferentes profundidades. Con esta información, se puede optimizar el riego, ya que podrá saber efectivamente cuándo es el momento ideal para regar. Es por ello, que el uso correcto de estos equipos puede permitir un ahorro de agua y fertilizantes, en rangos que varían desde el 20% hasta el 50% en algunos casos

La ventaja de estos equipos es su fácil instalación en terreno, el acceso a la información y además, permite asesoría constante y remota de quienes ofrecen la tecnología.

3. Enraizantes

Estos son compuestos de origen natural o sintético, que gracias a su composición promueven el desarrollo de raíces y, en algunos casos, favorecen el desarrollo de microorganismos benéficos del suelo, generando un aumento en la capacidad de absorción de nutrientes y agua. Además, a largo plazo producen un efecto de mejoramiento físico del suelo, aumentando por ejemplo la porosidad, capacidad de aireación, retención de agua, permeabilidad, entre otras ventajas. En el mercado existen variados productos, los cuales pueden tener algunas diferencias en su composición, pero en general todos son de fácil aplicación y asimilación en la planta. Pueden ser aplicados vía foliar y/o radicular, y sus efectos son apreciables durante la temporada.

Su efecto pareciera no ser tan rápido como el de un fertilizante o bioestimulante foliar, pero los enraizantes están actuando bajo tierra, mejorando la calidad del suelo y de las raíces, por lo que sin duda nuestro cultivo frutal estará mejor preparado para enfrentar periodos de estrés hídrico.

4. Hidrogeles

Estos productos poseen una alta capacidad de retención de agua. En el caso de los cultivos frutales, los hidrogeles se pueden usar al momento de realizar una plantación nueva, mejorando el enraizamiento y crecimiento inicial de plantas jóvenes, así como también pueden aplicarse en plantas establecidas, incorporando el hidrogel mezclado con el suelo en la zona bajo los emisores de riego o donde se  genere el bulbo de mojamiento. Allí, comenzarán a retener agua y liberarla lentamente a medida que las raíces lo necesiten, permitiendo sobrellevar mejor un riego más corto y otras situaciones de potencial estrés hídrico. Su efecto es de acción inmediata y poseen una duración efectiva que puede extenderse fácilmente más de 2 años.

Finalmente, gracias a esta tecnología, el agricultor puede disminuir su frecuencia y volumen de riego en relaciones que oscilan entre el 20% y hasta 70%, dependiendo del tipo suelo, siendo los suelos de tipo arenoso los más beneficiados por esta tecnología.

5. Mulch

El mulch es una capa de material natural o sintético, que cubre la superficie de suelo descubierto en una zona cultivada, disminuyendo la pérdida de agua por evaporación, entre otras ventajas. En huertos frutales, puede usarse el mulch en toda la hilera o en forma localizada dependiendo la disposición de las plantas, cubriendo la superficie debajo de la copa y donde se ubican los emisores. Con esto, puede disminuirse hasta un 30% la evaporación superficial del agua de riego, y limitar también el crecimiento de malezas. Además, en invierno esta cubierta permite mantener una mayor temperatura en el suelo, y en verano lo contrario. 

Los efectos del uso de mulch son prácticamente inmediatos. En el mercado de soluciones de tipo sintético, existen productos fácilmente disponibles como los mulch plásticos y las mallas o telas antimaleza, las cuales tienen mayor resistencia y durabilidad que los primeros, aunque en general todos estos materiales están hechos de polietileno, por lo que tienen la desventaja de generar residuos no biodegradables. Otra opción es usar mulch de material orgánico, como por ejemplo: paja, aserrín o viruta de madera, restos de poda chipeados, compost, entre otros, los cuales pueden ser de fácil acceso y bajo costo en algunos casos.

Referencias
  • 5 Pilares de la Eficiencia Hídrica Agrícola, Eficagua – 2019